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La serendipia no es una opción

La serendipia no es una opción. Ni lo PRETENDAS.

¿Serendipia, suerte? ¿Estás de guasa? Es lo que le digo al que tengo de frente cuando utiliza la expresión ¡Ha tenido suerte!  Lo suerte no es un factor, ni siquiera una opción. Ni siquiera cuando un chimpancé tira un plátano y lo cuela por el ojo de un buey de un barco. Si lo hace a la primera se llama coloquialmente “De chiripa” o más formal “De casualidad”. La suerte no es un ingrediente solo en un crisol, la suerte va ligada a múltiples opciones. Y como su nombre indica podrá salir o no a la primera. Pero en la vida real tener suerte es el resultado de un laborioso trabajo. En el caso del chimpancé de tirar miles de plátanos todos los días hasta conseguir su objetivo. En el caso de un triunfador de echarle horas a su proyecto o sueño.

Dejarse caer en brazos de la serendipia, es como jugar a los dados en un raíl del Ave. Te puede salir el 6 doble, o te puede arrollar el expreso a Toledo. La llamada suerte es el fruto de mucho trabajo. Ni siquiera en las décimas de segundo que se proclama el vencedor en una carrera, está la llamada suerte. Ya que esas décimas de menos es la suma de unos días más de entrenamiento, tesón o pasión.

La suerte está echada. Serendipia

Encontrarte a un indeseable que te amargue el día, no es serendipia, ni mala suerte, es simplemente que no has sabido quitártelo de encima. Para tener ese conocimiento es necesario mucha práctica y experiencia. Tratar con personas para ir tejiendo una mano izquierda muy suave, como pase hipnótico de un torero. Con esa experiencia no tendrás la suerte de quitarte a tal o aquel,  habrás puesto en práctica tu valía.

Que aquel señor sea millonario no es cuestión de suerte, de serendipia ni siquiera de pertenecer a tal o cual familia. Si ese señor es millonario es porque lo ha trabajado, porque lo ha mantenido, porque no ha dilapidado y si no hubiera echo ninguna de esas cosas te aseguro que no sería millonario.

También están los suertudos de la lotería, de esos no me pronuncio. Al menos tuvieron ese impulso de entrar y comprar un boleto, un cupón, un décimo. Quizás eso  si sea la suerte, pero el trabajar para conseguir objetivos, pasar metas, cumplir sueños nada tiene de serendipia.

La serendipia está bien si una serie de hechos hacen que sea más fácil tu sueño, si te proporciona herramientas para cumplirlo, o si te acerca a la orilla que pretendes. Pero si te lleva por caminos más variados, recuerda que el mundo de Oz no es lo que persigues, a menos que necesites valor, corazón e inteligencia.

Dejemos que la serendipia sea ese ayudante de cámara que retrato Velázquez en las meninas. Está para ayudarte en ocasiones puntuales, para quitarte el hilo suelto de la camisa, pero aquí el que gobierna y el que sale en el retrato de tu vida eres tú. No esperes mucho de ella, no dejes que te compre con limosnas. Desde siempre has peleado, si acaso… déjala que te aplauda.

Written by Rubén García Codosero

Escritor y programador o viceversa.

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